Noticias

OPINIÓN | El CONVITE 2018 NOS DEJÓ PREGUNTANDO ¿QUÉ ES LO QUÉ CON EL 2019?

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado
 

Por Nayra Gutiérrez

Sabemos que son muchas las cosas las que pasan en un año, sobre todo en un país como Venezuela y una ciudad como Caracas, marcada siempre por un ritmo acelerado que hace que la velocidad se apodere de los días y el tiempo pase muy rápido. Temblores, meteoritos, reconversión económica, elecciones, atentado; nos pasa de todo: lo bueno y lo malo.

 

Pero dentro de esto hay una ciudad en un indetenible movimiento que también ríe, baila y goza. Que ve nacer y desarrollar iniciativas de distintas naturalezas, pero que comparten entre ellas la intención de juntarnos, reunir a los que estamos, nos quedamos, a los que nos visitan, van y vienen, pero que sienten lazos de afecto con este país y su gente.

A nosotros nos toca contar también lo bueno que nos sucede y durante el 2018 el cierre de la segunda edición del Festival El Convite en Caracas fue, para los amantes de las experiencias culturales y el disfrute de los espacios públicos,una ocasión de celebración y un acontecimiento a registrar en el calendario de nuestros imaginarios.

Por varias razones, durante estos días miles de jóvenes se apoderaron del Parque Los Caobos, convirtiendo al Festival en una gran cita que supone la creación de un potente motor de impulso y desarrollo local.

No es un secreto que en años recientes los Festivales dentro de las industrias creativas han ido creciendo para convertirse en una fuente de desarrollo social, productivo y económico que beneficia a los territorios donde se realizan y potencia a otros sectores además de la música.

Si bien es cierto El Convite está aún en pleno crecimiento, da alegría saber que estamos dando los primeros pasos para generar el impulso que han demostrado en sus inicios los grandes festivales. Impulso que se hace vital frente a la creciente privatización de las opciones recreativas, culturales y de ocio productivo.

Además de contribuir a la recuperación del sector cultural, El Convite está en sintonía con los cambios en el consumo tradicional de la música y del sector cultural en general. Es decir, se hace cómplice de los nuevos hábitos de consumo cultural y le da riendas sueltas a la imaginación para hacernos vivir una experiencia distinta y conectarnos con emociones que nos unen: una forma alegre de relacionarnos, una inclinación por la fiesta y el disfrute, una manera de estar juntos por las buenas, de sobrellevar los problemas y hacerles frente con fuerza después que bailemos esta pieza y hagamos el coro a la canción que no sacamos de nuestra mente.

Que El Convite sea más que una serie de conciertos es, también,una de las cosas más atractivas que tiene, su diseño multiformato que combina la música, la intervención artística del espacio público, la convocatoria a emprendimientos con las ferias productivas, la formación con los talleres, la interconexión con gestores culturales, productores musicales, curadores de arte y la capacidad que tiene de convocar a un público tan amplio y diferente entre sí; fue sin duda una gran motivación para esperar este año la tercera edición.

Para finalizar hay que destacar también el lugar que ha venido ocupando el talento nacional en el Festival, que sin dejar de lado a talentos internacionales, ha creado una arquitectura en donde los locales no son teloneros, los talentos emergentes no están de relleno, donde no se cierra el círculo de participación solo para los artistas que ya conocemos, si no que alza la mirada y nos presta el telescopio para que podamos ver la constelación artística que hay en el cielo de esta tierra creativa.